Reflexiones con motivo del Combate de La Concepción y Día de la Bandera, del general de brigada, Christian Bolívar Romero, comandante de la Segunda Brigada Acorazada «Cazadores».

 El 9 de julio fue sin duda una fecha diferente. En esta oportunidad no vibramos con las tradicionales marchas militares, tampoco se sentirá el estruendo de las descargas de rigor, y por cierto, no se oirán las voces emocionadas de oficiales, clases, soldados de tropa profesional y soldados conscriptos, de cuyas gargantas emerge cada año, proveniente desde lo más profundo de sus corazones, el solemne Juramento a la Bandera.

No podemos desconocer que este ha sido un año difícil, exigente, intenso y complejo. Sin embargo, a pesar de las dificultades que hemos vivido durante los últimos meses a causa de la Pandemia del Corona Virus, es de toda justicia detenernos, aunque sea brevemente, para rendir homenaje a los 77 héroes de la Concepción.

Esos 77 jóvenes soldados, entre los que se contaban un capitán, tres subtenientes, un suboficial, seis clases y 66 soldados, el 9 y 10 de julio de 1882 nos legaron una de las acciones más impresionantes de nuestra historia militar. Me refiero a aquella épica gesta en la que, al mando del capitán Ignacio Carrera Pinto y en un pequeño pueblo en la sierra peruana enfrentados a una desigual lucha, un puñado de valientes militares chilenos decidió conscientemente no claudicar, pese a los sucesivos embates del adversario y a sus ofertas de rendición. Fue así como resistieron hasta el último hombre, sin dudar en sacrificar sus vidas en defensa de los más altos ideales.

Recordemos al capitán Ignacio Carrera Pinto, a los subtenientes Julio Montt Salamanca, Arturo Pérez Canto y Luis Cruz Martínez, los cuatro  oficiales quienes, lejos de la patria y al verse sometidos a esta prueba del destino, no dudaron en dejarlo todo para luchar por su país, así como tampoco necesitaron estímulo alguno para cumplir con su deber.

Recordemos también a los 73 “chacabucanos”, quiénes siguiendo el ejemplo de sus comandantes, entregaron sus vidas en defensa de nuestra querida patria. A ellos les debemos hoy nuevamente decir, tal como se señala en uno de los partes de guerra de la época: “una y mil veces benditos sean, puesto que su valor y sacrificio les ha dado el derecho a la corona de héroes.”

Los 77 héroes de la Concepción constituyen una clara representación de la sociedad chilena, actuando transversalmente  inspirados por las más preciadas virtudes como el honor, el valor y el sentido del deber, realidad que sigue estando presente en el Ejército de hoy, porque sus integrantes son un fiel reflejo de nuestra estructura social.

En este sentido, la acción que desde el pasado 18 de marzo está llevando a cabo el Ejército durante el Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe, refleja nítidamente esas mismas virtudes del honor, el valor y el sentido del deber, virtudes sublimes con las que cada uno de nosotros se comprometió al jurar a la Bandera. Dichos Valores han sido la fortaleza que ha permitido sobrellevar extensas jornadas de trabajo, sobreponerse a todas las dificultades, en muchos casos dejando lejos a la familia y seres queridos, e incluso arriesgando sus propias vidas, con la única recompensa de sentir la satisfacción del deber cumplido.

Al igual que cada 9 de julio, renovaremos, en lo más íntimo de nuestros corazones, el compromiso adquirido con la patria entera, inspirados por el sacrificio de los 77 “chacabucanos”, asegurando a cada uno de nuestros compatriotas que continuaremos cumpliendo fielmente la frase que pronunciara el subteniente Luis Cruz Martínez segundos antes de morir: “los chilenos no se rinden jamás”.

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