MARIO VERGARA

Mil quinientas personas es el promedio de personas que cada año acompañan el tradicional entierro de Carnaval.

La fiesta concluye en el sector del muelle catey de Caleta de Pescadores Cavancha, hasta donde una larga comparsa y los personajes típicos sobre un camión rampla sobre los que viajan la Reina del Carnaval, las viudas del Rey Momo y una comitiva de personas disfrazadas.

Los habitantes de la península se vuelcan a la festividad para participar y observar desde cerca la típica escena que año tras año se viene realizando en ese sector de Cavancha.

La comitiva, encabezada por una banda de bronces, en otro camión ingresa a calle Los Rieles y enfila directamente hasta el muelle del Sindicato de Pescadores, donde desembarcaron el monigote. Esto se realiza en medio de potentes petardos y bengalas de diferentes colores. A esa hora de la tarde la caleta luce repleta de público, en medio de un festivo ambiente de música y gritos.

El Rey Momo es instalado sobre una balsa y de inmediato le prenden fuego, mientras decenas de bañistas en el agua acompañaban a prudente distancia el tradicional ritual con el cual finalizan las actividades del verano en Cavancha.