El proceso político chileno es observado con atención. Porque Chile lidero el crecimiento económico en Latinoamérica, basado en un modelo neoliberal que produjo crecimiento económico; pero con desigualdades, injusticias y abusos, que se hicieron intolerable para la inmensa mayoría.  Lo que condujo a un “Estallido Social” de magnitud, que dio paso a un acuerdo político, para dotarnos de una nueva Constitución; toda vez, que el cimiento que sustentó ese modelo de desarrollo desigual, fue y es aún el carácter de la Constitución hoy vigente.

Es por eso que, para generar un NUEVO PACTO SOCIAL, es decir un acuerdo entre todos los chilenos, porque el anterior fue impuesto por una minoría económica e ideológica. Y amarrado de tal forma que nunca lo sustancial del modelo pudiera ser cambiado por la alta mayoría de votos que se exigía en el Parlamento, inalcanzable en un modelo electoral binominal y luego modificado, pero de tal forma, que nunca se alcanzarán los 2/3 de los votos para cambiar la Constitución.

Por tal razón, la inmensa mayoría de los chilenos y de los habitantes de la Región de Tarapacá, votamos por Aprobar el Cambio de la Constitución mediante una Convención Constitucional, cuyos miembros ya fueran elegidos en votación universal y democrática.

Proceso que se inició, con mucho voluntarismo al comienzo, y que ya ha dado paso a un proceso serio que no sólo le da esperanza a nuestros ciudadanos; sino que como dije al comienzo, es visto con atención y esperanzas, de que Chile de un salto adelante, para tener un crecimiento económico con justicia social, equidad e igualdad. Es decir, las bases de un verdadero desarrollo que genera bienestar para el conjunto de los miembros de la sociedad y no sólo a un reducido sector social. En eso consiste la tarea de gestar un NUEVO PACTO SOCIAL.

Tenemos una mayoría progresista en la redacción de este nuevo pacto y debemos obtener mayoría en el Plebiscito que apoye la propuesta Constitucional que resulte de la convención.

Pero lo que nunca debemos olvidar, que las leyes que haya que redactar o modificar para adecuarlas a la Nueva Constitución, deben además ser aprobadas por el parlamento.

Por lo que para completar este proceso histórico se requiere también obtener una mayoría, que este por un NUEVO PACTO SOCIAL, en el próximo Parlamento que debe aprobar las leyes que se deriven del nuevo marco constitucional.

En la Región de Tarapacá; por ejemplo, en la comuna de Iquique, en el Plebiscito Comunal realizado a fines del 2019, además de que la inmensa mayoría optaba por un cambio constitucional, también esa mayoría estaba de acuerdo con que los Municipios pudieran colaborar activamente en la solución del problema habitacional, permitiendo que el Ministerio de Bienes Nacionales transfiriera terrenos para tales efectos, con un 91,61% de aprobación.

También, el 95,13% de los votos estuvieron porque la Zona Franca de Iquique, motor de nuestra economía vuelva a ser una Empresa Regional del Estado y que sus utilidades queden en la Región de Tarapacá.

De igual modo, un 97,37% estuvo de acuerdo en que las empresas que extraen recursos naturales en nuestra región paguen impuestos especiales en las comunas de Tarapacá.

El nuevo Parlamento debe tener mayoría no sólo para APROBAR LAS LEYES PARA UN NUEVO PACTO SOCIAL DERIVADO DE UNA NUEVA CONSTITUCION; sino que además elevar las propuestas regionales nacida de las bases, como las del plebiscito comunal 2019, que convoco presencialmente a cerca de 30.000 electores.

Es por eso que, entre otras tareas pendientes, acepté el desafío de postularme a DIPUTADO en la lista del NUEVO PACTO SOCIAL.

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