• Debido a la sequía y altas temperaturas, se registraron 101.577 hectáreas quemadas durante la temporada de incendios que se extendió entre el 1 de julio 2019 y el 30 de junio 2020. Además, el secretario de Estado señaló que hubo un aumento de intencionalidad en el origen de estas emergencias.

Preocupación por el aumento de la intencionalidad de los incendios forestales y un llamado a la prevención, fue parte del mensaje que el ministro de Agricultura, Antonio Walker, expuso durante la entrega del balance de la temporada de incendios forestales 2019-2020 realizado por la Corporación Nacional Forestal (CONAF), donde se evidenció un aumento de la intencionalidad de estos siniestros, siendo las regiones de Biobío (68%), La Araucanía (55%) y Ñuble (51%) las zonas más preocupantes.

El Secretario de Estado, junto al director ejecutivo de CONAF, Rodrigo Munita, informaron que durante la temporada que se extendió entre el 1 de julio de 2019 y el 30 de junio de 2020, se registró a nivel nacional una afectación de 101.577 hectáreas, lo que representa un 27% más que en la temporada anterior. En tanto, los incendios accidentales ascendieron al 47%, mientras que los siniestros por causas desconocidas llegaron a 9,7% y los incendios naturales a 0,3%.

“Quisiéramos decir que esperábamos un año difícil, sabíamos que estábamos enfrentando la sequía más grande de la historia de Chile, sabíamos que íbamos a enfrentar temperaturas máximas muy altas, que había mucho combustible, que la humedad relativa iba a ser muy baja, sabíamos que íbamos a tener fuerte velocidad del viento, pero no sabíamos que el nivel de intencionalidad iba a aumentar de un 30% a un 43%, eso lo lamentamos muchísimo”, sostuvo el ministro de Agricultura.

El ministro Walker señaló que estas cifras estaban dentro de las proyecciones estimadas durante el año pasado y destacó que el Gobierno diseñó un sólido plan de acción de prevención y control de incendios forestales donde se incurrió en gasto $ 84.000 millones (incluyendo $ 2.889 para prevención), que permitió mantener 69 aeronaves (incluyendo las 7 aeronaves de CONAF) y 2.515 brigadistas, distribuidos entre las regiones de Atacama y Magallanes, a través de 238 brigadas.

“Si bien tuvimos un 27% de hectáreas más afectadas en esta temporada respecto de la anterior, podemos ver una disminución de un 41% respecto de la cifra del último quinquenio, lo cual habla muy bien de la eficiencia de CONAF cuando vemos que tuvimos menos superficie afectada que el promedio de los últimos años”, señaló el ministro Walker.

En lo que respecta a la región de Tarapacá, durante la temporada se registraron siete incendios forestales, entre ellos en los sectores de Quillaguasa, Quebrada de Tarapacá, Sibaya y Laonza, predominando en la mayoría de los siniestros la quema ilegal y registrándose afectación de viviendas además de pérdida de formaciones vegetacionales de alto valor ecológico.   

Llamado a la prevención

La crisis hídrica y las altas temperaturas fueron algunas de las causas mencionadas por las autoridades para explicar el aumento de las hectáreas quemadas, donde también aumentó la ocurrencia de incendios forestales, con 8.125 siniestros, equivalente a un 13% más que el periodo 2018-2019.

En ese sentido, el titular de la cartera de Agricultura, Antonio Walker afirmó que es vital hacer un cambio cultural en el uso del fuego para prevenir los incendios forestales por las grandes consecuencias ambientales, sociales y económicas que tienen para el país.

Por su parte, el director ejecutivo de CONAF, Rodrigo Munita, llamó a seguir trabajando en la prevención y educación. “En el programa que estamos construyendo para el presente año, estamos destinando un esfuerzo importante a todo lo que es difusión, formación, enseñanza, con colegios, con municipalidades para hacer conciencia del daño que significa un incendio forestal. Hay que generar conciencia, así como se han hecho otras campañas también tenemos que generar hábitos preventivos respecto al daño que generarán estos incendios”, dijo.

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