Walterio Osorio

Gerente General de NexClima

En medio de un escenario donde la discusión por el sueldo mínimo se ha tomado la agenda pública, desde NexClima hemos seguido trabajando, de manera firme, en ser parte de las dos iniciativas Desafío 10X. Por un lado, que el sueldo mínimo comience desde las 22 UF; y por otro, que no exista una diferencia mayor a 10 veces entre el sueldo menor y mayor de una compañía

En esta labor comenzamos después del estallido social de octubre de 2019, cuando trabajar por acelerar la solución de distintas inequidades persistentes en el país era una conversación ineludible. Hoy, es un debate presente en todos los sectores políticos.

Al poco del estallido el país se vio inmerso, junto a todo el mundo, por el golpe de la pandemia del Covid y las medidas sanitarias que determinaron un fuerte golpe especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas a través de cuarentenas obligatorias, confinamientos y definición de actividades esenciales y no esenciales, entre otros aspectos.

Sin embargo, con entusiasmo pudimos apreciar que como empresa adherida a dos compromisos de mejora salarial, podemos ser un ejemplo para que estas sigan en aumento.

Se trata de un elemento esencial. Al hablar de innovación no sólo debemos entender una gran idea, un descubrimiento único o la venta de una empresa a un gran actor del mercado. Se trata también de innovar frente a las adversidades que implica una pandemia mundial. Por eso, es más destacable aún el que algunas pequeñas y medianas empresas fueran capaces de integrar valores fundamentales como sueldo digno y disminución de la brecha salarial en una época como la actual. Esto sólo ratifica la importancia de las pequeñas y medianas empresas y su valentía a la hora de innovar en su relación con sus trabajadores.

Las pymes son una de las principales fuentes generadoras de empleos en el país. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), representan un 70% del mercado laboral. En muchos casos, se conforman por familiares, donde la cercanía con y entre sus trabajadores suele ser mayor en comparación a la estructura vertical y lejana de los grandes negocios.

Con esto, quiero recordar que las empresas tenemos un rol en la economía, pero también en la sociedad. Podemos influenciar en ambas esferas desde la innovación y la retribución digna como valores fundamentales y sostenibles en el tiempo.

El debate seguirá y la proximidad de las campañas presidenciales lo mantendrá en alto. Pero antes de que se apague ese entusiasmo, es importante resaltar las iniciativas chilenas que hoy, en estos momentos difíciles, han sido parte de esta iniciativa de mejora salarial.  Sigamos los pasos de la innovación a través de más y mejores remuneraciones, que apuntan a que los trabajadores y sus familias eleven su estándar de vida, su compromiso con las empresas en que se desarrollan y la productividad que genera una economía más sana y en mejores condiciones de competir en esta coyuntura tan compleja.

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