Especialista llama a poner atención en el sueño de los adultos mayores

Cuando hay síntomas como cansancio durante el día, ansiedad, depresión, o cuando las personas hablan o se mueven de manera incorrecta mientras duermen deben sospechar que tienen algún trastorno del sueño y es conveniente consultar, pues todas las patologías asociadas al sueño tienen tratamiento.

La pandemia ha afectado en diversos ámbitos de la vida y uno de los efectos ha sido que muchas personas han comenzado a tener problemas en su dormir. Las causas pueden ser muchas y los efectos de no dormir de una buena manera puede tener un gran impacto en la salud de las personas, tanto en su calidad de vida como en una fuerte asociación a enfermedades como infartos agudos al miocardio o enfermedades cerebro vasculares.

La jefa de Neurología y de la Unidad de Sueño de Clínica MEDS, Tania Rodríguez, explicó que “vamos a sospechar que tenemos trastornos del dormir cuando tengamos sueño de día; cuando no podamos dormir durante la noche; cuando tengamos deterioro de nuestras funciones intelectuales; cuando tengamos episodios durante la noche sospechosos como conductas agresivas, hablar durante, moverse de manera incorrecta; cuando vemos que estamos perdiendo la memoria y la concentración; cuando estamos teniendo trastornos del ánimo como ansiedad, síntomas de depresión, o cuando hay menor actividad. Cuando vemos algunas de estas conductas hay que sospechar que la base es un trastorno de sueño que tiene manejo y tiene tratamiento”.

Agregó que, sin embargo, “muchas veces se confunde la cantidad con la calidad y uno ve personas que tienen síntomas de una menor calidad de sueño y no necesariamente menor cantidad de sueño. Por lo tanto, como proceso normal, lo que va a ir ocurriendo es que las personas sanas que van envejeciendo progresivamente van a requerir menos horas de sueño y va a ser un sueño que va a ser interrumpido”.

Cómo lograr un buen dormir

A juicio de la neuróloga de Clínica MEDS una cosa fundamental es entender que “el día es para estar despierto, activo y alerta” y que aquello que se hace en el día va a repercutir en el dormir durante la noche.

“Durante el día los hábitos correctos son mantenerse activo, tanto de mente como de cuerpo, respetando el concepto ideal de cinco comidas diarias porque eso permite sincronizar el cerebro y entender que es de día, que hay que estar alertas y que no es momento de tener sueño. Si queremos decirle a nuestro cuerpo y cerebro que es de día, hacemos lo que se hace en el día”, indicó la especialista.

La doctora Rodríguez aseguró que también es fundamental tomar agua. “Estar tomando agua le dice al cerebro que es de día y por eso lo ideal es tomar agua de forma continua: un vaso cada media hora. Mientras más líquido tome una persona, repartido durante el día hasta las 20 horas, va a decirle al cerebro que es de día. Después de las 20 horas, hay que tomar líquido solo para acompañar la ingesta alimentaria, y después de las 21 horas no ingerir líquido para decirle al cerebro que viene la noche. Tres horas después de terminar con la ingesta de líquidos se va a liberar la hormona del sueño que es la melatonina”, explicó.

Atención con las personas mayores

Un grupo etario que ha visto fuertemente afectada su salud con la pandemia son los adultos mayores. La especialista de Clínica MEDS indicó que lo primero que se debe saber es que las personas mayores duermen menos horas y se despiertan dos o tres veces en la noche y eso “es normal”.

“Las ocho horas de sueño, que es el número de horas que todos tienen incorporadas como ‘es lo que se debe dormir’, son para los adolescentes y a lo largo de la vida vamos a tener un menor requerimiento en las horas de sueño. Por ejemplo, cuando llegamos a la década de los 60 años, el requerimiento aproximado es de 6 horas diarias, en la década de los 80 años son cinco horas diarias, y en los 90 puede ser hasta cuatro horas diarias. Eso es un sueño saludable y es lo normal”, explicó la neuróloga.

La especialista agregó que en el caso de los adultos mayores “lo mejor sería priorizar el sueño nocturno y aprovechar el día. Como sabemos que ellos tienen que dormir menos horas, el mejor hábito para un adulto mayor es comprender que tienen permiso a carretear, a tener un día más largo y a disfrutar más la vida. Por lo tanto, lo ideal es que un adulto mayor de 80 años se vaya a acostar a las 12 de la noche, para que se termine durmiendo aproximadamente a la una, porque así va a despertarse a las cinco o seis de la mañana y, de alguna manera, se va a ir ajustando a los horarios que tiene la población más joven”.

Sin embargo, indicó la especialista de Clínica MEDS, para que los adultos mayores tengan un sueño saludable es necesario cuidar los hábitos. “Si vemos que un adulto mayor anda con cansancio en el día, que al despertar no se siente reparado o con energía, que en vez de despertarse dos o tres veces en la noche comienza a despertarse de manera más frecuente; si hay pesadillas frecuentemente o si hay síntomas asociados al dormir hay que consultar con algún especialista”.

La neuróloga advirtió que “específicamente en el caso de los adultos mayores hay que comprender que el estrés de la pandemia va más allá del estrés de morir o estar enfermo. Una persona mayor vive la pandemia como no tener derecho a vivir porque saben que van a priorizar a las personas más jóvenes. En la casa tenemos que estar atento a los síntomas. Cuando veamos que al adulto se le está apagando su luz, no lo vemos contento, no participa, están agresivos, o cuando veamos que está avanzando el envejecimiento hay que sospechar y consultar”.

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