En votación unánime el Colegio de Consultores del clero local eligió al padre Guillermo Fajardo Rojas, como Administrador Diocesano de Iquique.  El sacerdote iquiqueño, ex alumno del Liceo A-7 y sicólogo de profesión cumplirá la misión de acompañar a la diócesis durante el tiempo que demore el Vaticano en nombrar al nuevo Obispo.

El padre Franklin Luza, notario de la diócesis, fue quien leyó el documento con la votación donde  se eligió a Fajardo. Explicó que el Código  Canónico establece que una vez que el nuevo obispo asume en su diócesis se procede a elegir al administrador de la diócesis que deja vacante, razón por la cual ayer se reunió el Colegió de Consultores para votar.

 Luego de ser presentado, el administrador diocesano local usó la palabra para agradecer la confianza que le dieron al designarlo en tan importante labor pastoral.

“Agradezco al Colegio de Consultores la confianza depositada en mí para ser Administrador Diocesano de Iquique.  Agradecer este nombramiento y pedir al pueblo de Dios que rece por mí  y poder en conjunto caminar, especialmente en este tiempo donde es necesario escucharnos, ir construyendo la actividad pastoral y responder a las necesidades que tiene hoy el mundo y nuestra iglesia diocesana de Iquique, fenómenos de pobreza, marginación, poder ayudar hacer juntos un camino para servir a Dios.  Pido que recen por mí y estaremos siempre  como Colegio Diocesano, sacerdotes, religiosas en disposición de ayudar, escuchar y acompañar a la comunidad cristiana que es la razón de ser. Estamos para servir,  acompañar al pueblo de Dios”.

Respecto a los desafíos que tendrá como guía de los católicos de la región, reiteró que uniéndose, escuchándonos y caminando juntos haremos que la Iglesia tenga ese rumbo de amar a Cristo. Enfatizó que la diócesis no tiene situaciones pendientes en temas de acusaciones y pidió  a la comunidad seguir cuidándose en pandemia para que con las medidas de movilidad puedan participar de los servicios religiosos que tendrán aumento de aforo.

El administrador diocesano Guillermo Fajardo destacó la labor de monseñor Vera, valorando que fuera un pastor que se caracterizó por la escucha, compañía, la preocupación sobre todo de los laicos y del clero. “Deja un buen camino  a continuar sobre todo en las actitudes que tenía como obispo.  En estos siete años que estuvo con nosotros permitió caminar de manera pausada, tranquila, serena y sobre todo construyó la paz, el dialogo y la armonía.  En ese surco andaremos,  él hizo un trabajo como de joyería frente a las situaciones que nos había tocado vivir. En ese ánimo  estamos todos,  si nos unimos, escuchamos y caminamos juntos haremos que nuestra iglesia seguirá en ese rumbo de amar y mostrar a  Cristo”.

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