Destacados expertos chilenos y extranjeros analizaron esto en el Seminario “Desalación: la agricultura mirando al mar”, organizado por el Minagri en conjunto con CNR, FIA y FUCOA.

 La desalación de agua de mar para potenciar distintas actividades no es nueva, y ya en el Siglo I el historiador Plinio el Viejo la incluyó en su Enciclopedia de Historia Natural. Hoy esta práctica se realiza en 177 países, y en que se procesan 93 millones de metros cúbicos al día.

Y hoy es el gran tema en Chile. Si bien ya existen 24 plantas desaladoras operativas y otras 22 en construcción, la desalación -orientada principalmente a actividades de alto consumo, como por ejemplo la minería- es evaluada como la solución para otras actividades, como consumo humano y también la agricultura, considerando que actualmente existen 4.000 proyectos de distinto tipo para ir en ayuda de la Agricultura Familiar Campesina, y no han sido suficientes para mitigar completamente la situación de escasez hídrica.

En el Seminario “Desalación: la agricultura mirando al mar”, organizado por el Minagri en conjunto con CNR, FIA y FUCOA, expertos abordaron los distintos alcances del debate actual y disiparon dudas respecto del desarrollo de la desalación, aclarando entre ellos varios mitos y verdades:

Desalar la primera opción para solucionar el tema hídrico en Chile: Falso

De hecho y según Pablo García-Chevesich, investigador chileno que lideró el estudio para buscar agua en Marte, desalar e incluso importar es la última opción, y en primer lugar, “cada una de las 101 macrocuencas que tenemos en Chile debe aplicar una serie de medidas, para después decidir. Dichas medidas son: la Ley del Medidor, moderación hidrológica, cambio climático e investigación, planificación territorial en base a los recursos hídricos, tratamiento y reutilización de aguas industriales (incluyendo la minería) y aguas de alcantarillado, eficiencia en el riego (no solo riego tecnificado, sino además el uso de hidrogeles y control de la evaporación), solución de conflictos por el agua, formación y contratación de hidrólogos (cada municipio debería tener un hidrólogo que evalúe cada cambio en el uso del suelo), educación ambiental (cambio cultural de la población), e incentivos para la construir xerojardines, sistemas de captación de aguas lluvia y desviación de aguas grises”. Algo similar plantea Damaris Orphanopoulos, Vicepresidenta del directorio de ECONSSA Chile, quien afirma que “hay que evaluar la demanda en relación con el régimen hídrico de la cuenca. Posiblemente se encuentren alternativas más convenientes como embalses superficiales o reúso de AST (aguas servidas tratadas)”.

Desalar es costoso: Verdadero.

Y de hecho hacerlo solo para fines agrícolas no es lo más conveniente, considerando que menos de un 2% de lo que se desala hoy en el mundo se destina a riego. La clave que entregan expertos como Pablo García-Chevesich es “unir esfuerzos con otros sectores, como agua potable, minería, industria y recuperación de ecosistemas, y así justificar la inversión. Como sea, regar con agua desalada implica un nivel de eficiencia hídrica que aún no alcanzamos como país, y comúnmente se asocia a productos de alto precio de venta y sistemas controlados como invernaderos y cultivos hidrológicos. Sin embargo, producir alimentos es un tema de seguridad nacional, por lo que cada año se justifica más desalar para la agricultura, a medida que se nos terminan los recursos hídricos”.

La desalación es viable para la agricultura de todo el territorio nacional: Falso

Por las características de mayor aridez, es común que la desalación esté más relacionada con la zona norte de nuestro país. Pero hay otras variables que ponen en juego su conveniencia, y una de ellas es la altitud. Considerando que el agua debe ser bombeada desde la zona costera y que el Norte de Chile destaca por tener el denominado Farellón Costero, con acantilados y quebradas a lo largo de la costa, se requiere de una mayor inversión para que el agua de las plantas desaladoras llegue a destino.

Devolver la sal al océano daña los ecosistemas marinos: Es relativo

Es de público debate el efecto que la desalación provoca en los océanos, producto de la salmuera que es devuelta al mar, y existen varias posturas. Si bien puede haber un efecto en los ecosistemas costeros, el derretimiento de los polos ha provocado una menor salinidad en la Corriente de Humboldt, generando, según Pablo García-Chevesich, cambios en su biodiversidad. Dado esto, una devolución de salmuera en dicha Corriente podría contrarrestar los efectos del exceso de agua dulce que provocan los deshielos.

Cualquier actividad agrícola puede beneficiarse con agua desalada: Falso

Según Domingo Zarzo, experto español en desalación, la cantidad y calidad de agua que se requiere desalar dependerá de distintos factores, como el tipo de cultivo, la permeabilidad del suelo, el drenaje y el clima, entre otros. Pero tiene resultados que pueden ser muy positivos. Un ejemplo es lo ocurrido en Islas Canarias, en que plátanos fueron regados con agua residual desalada, y la necesidad de agua se redujo un 30%, además de reducir los fertilizantes a la mitad e incrementar la producción.

La desalación es una actividad que será cada vez más recurrente en Chile y también el mundo, y en ese contexto se realizó el Seminario “Desalación: la agricultura mirando al mar”, organizado por el Ministerio de Agricultura, en conjunto con la Comisión Nacional de Riego (CNR), la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y la Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro (FUCOA).

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