El término salud mental ha sido muy mencionado este último año, quizás porque todos y todas de una u otra manera se han visto desafiados y enfrentados a la incertidumbre, situación que se quedará por bastante tiempo, en realidad por siempre.

Quizás una opción sana es aprender a vivir con ello, dejando de lado las certezas en las que supuestamente se vive, que por lo demás nunca ha sido así, y enfocarse en el aquí y ahora, en el presente, preguntándose ¿qué es lo que hoy necesito y quiero? y ¿cuáles son mis prioridades?

Es un buen momento para tomar el desafío y aprender, porque parece ser que la respuesta está en cada uno, pues una de las claves es partir con darse cuenta de que emociones surgen y como se gestionan dichas emociones, ¿qué se hace con ellas?; en la medida que cada uno se va dando cuenta, le permitirá explorar, expandir y profundizar en lo que le ocurre. Un buen comienzo es permitirse sentir dicha emoción porque, si no, se manifiesta con más fuerza.

Respuesta única para las emociones no hay, cada respuesta es válida, sin embargo, hay algunas que son más sanadoras que otras, especialmente cuando surge miedo, tristeza, rabia, por nombrar algunas.

Hoy cada uno, se tiene que dar un espacio real, para reconocer lo que le pasa y mirar cuál es la emoción predominante que permita generar un momento para reconocerlo, si es posible, hablar de lo que ocurre, lo importante es lograr que sea un momento amable y amoroso para cada uno. 

Muchas de las respuestas que se encuentren a estas emociones o a la vivencia, no se “ajustarán” a lo que se espera, pero se ajustarán a uno mismo, a la propia realidad, a la propia existencia y eso será el inicio a permitir una buena salud mental, ya que cuando se descubre de cómo se está ahora mismo, sin tratar de cambiar o evitar, se puede aprender a vivir y fluir con la experiencia, en lugar de frustrarse porque no resulta como uno quiere o piensa.

Toda la energía que se ocupa en tratar de resistir a la realidad, al cambio, a lo que no me gusta, se puede transformar en energía para explorar, descubrir e intentar clarificar las confusiones o problemas que ayuden a encontrar respuesta de lo que se quiere realmente hacer, haciéndose cargo y comprendiendo que la verdadera salud mental no está en los cambios externos o cuando acabe la pandemia, sino en cómo cada uno decide enfrentarlos.

El darse cuenta de uno mismo cada día, permitirá un enriquecimiento y un compromiso con la vida hoy y no mañana.

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